domingo, 25 de septiembre de 2011

EDUCACIÓN PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE

Boletín Nº 69

Objetivo Durban: Un acuerdo inaplazable para luchar contra el cambio climático

Temas de acción clave

El próximo 28 de noviembre se inaugura en Durban la convención mundial del clima, COP 17. Tras el rotundo fracaso de la COP 15 (Copenhague 2009), en la COP 16 (Cancún 2010) todos los países aceptaron, atendiendo a las recomendaciones de la comunidad científica, la necesidad de alcanzar este año en Durban acuerdos vinculantes y justos de fuertes reducciones de gases de efecto invernadero (GEI) para evitar que el cambio climático alcance una dimensión incontrolable e irreversible que conduzca a un colapso civilizatorio.

Existe el peligro, sin embargo, de que la preocupación por la actual crisis económica actúe como distractor y provoque nuevas e injustificadas dilaciones de muy graves consecuencias. Se precisa, por el contrario, como ha señalado el Secretario General de Naciones Unidas, “redoblar los esfuerzos para luchar contra el cambio climático”. Como nos recuerda Ban Ki-moon, millones de personas están ya sufriendo las consecuencias del incremento, en número e intensidad, de fenómenos climáticos extremos como huracanes, inundaciones o prolongadas sequías. Y cada día que pasa la mitigación del cambio climático se hace más difícil y costosa.

Proponer que se pospongan las medidas de protección ambiental a la superación de la crisis económica constituye un nuevo ejemplo de miopía “cortoplacista”: ignora que dicha crisis y la crisis ambiental son dos aspectos de una misma problemática y se potencian mutuamente. E ignora la posibilidad de convertir esta vinculación en oportunidad de impulsar un desarrollo auténticamente sostenible, una Economía Verde, con inversiones productivas en, por ejemplo, nuevas tecnologías de energía renovable y de eficiencia energética y alimentaria que contribuyan a la creación de millones de puestos de trabajo y, al propio tiempo, a mitigar el cambio climático.

Necesitamos, pues, crear un clima social que obligue a los responsables políticos a cumplir lo previsto en Cancún. Podemos y debemos movilizar a las Asociaciones Científicas y Culturales, a las ONGs, a las universidades y demás centros educativos, a los sindicatos, a los partidos políticos, a las corporaciones municipales, a los medios de difusión, etc., para que reclamen a los gobiernos los mayores esfuerzos para que en Durban se alcance el necesario acuerdo de reducción de emisiones de GEI.

Tenemos pocas semanas para movilizar a la sociedad, pero podemos lograrlo si multiplicamos las iniciativas, como está ya sucediendo. Precisamente el 24 de septiembre se celebra el día “Planeta en Movimiento”, concebido como “un día para alejarse de los combustibles fósiles” y hacer que prevalezcan los derechos de las personas por encima de los intereses de las entidades contaminantes (http://www.moving-planet.org/ideas). Celebremos esta fecha poniendo en marcha planes de actuación para lograr que Durban sea un éxito.

Educadores por la sostenibilidad
Boletín Nº 69, 21 de septiembre de 2011
http://www.oei.es/decada/boletin069.php

martes, 20 de septiembre de 2011

sábado, 17 de septiembre de 2011

SEMINARIO INTERNACIONAL

Nos comparten la invitación al Seminario Internacional "Visibilidad y Acceso a la Producción Científica" organizado por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) el 22, 23 y 24 de setiembre de 2011.

Ingreso libre, previa inscripción

Ejes temáticos:

gestión de la investigación, políticas de investigación e innovación, estándares de calidad en la producción científica y cuantificación de la producción científica.

Mayor información en:

http://blog.pucp.edu.pe/item/142559/seminario-internacional-visibilidad-y-acceso-a-la-produccion-cientifica

domingo, 4 de septiembre de 2011

Educación y sociedad del conocimiento en este siglo

Todos los docentes son personas activas y como tal es función de la educación tres respuestas obvias:
  1. Ayudar a cada ser humano a desarrollar todas y cada una de sus capacidades.
  2. Integrarle de forma activa y crítica en la sociedad en la que vive.
  3. Prepararle para acometer de forma plena su futuro.
Las tres están intimamente interrelacionadas, cada una de ellas nos lleva necesariamente a las otras. La esencia de la educación reside precisamente en la posibilidad de garantizar un futuro. Educar es un verbo que hay que conjugar, preferentemente, en tiempo futuro (...) (Barcena, 1997).

Para ello, será necesario analizar la sociedad en la que estamos inmersos, teniendo en cuenta las innovaciones que actualmente se están introduciendo con las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

Estamos comprometidos con un cambio para el que no existen modelos, por lo que todos somos aprendices. Por ello, la educación debe saber adelantarse y formar a cada individuo de acuerdo a las destrezas, actitudes, contenidos ... necesarios para responder a este reto, preparándonos así para afrontar nuestro futuro. Preparar a cada persona para que sepa responder a los nuevos desafiós que nos está planteando esta sociedad del aprendizaje.

Los 3 videos que se ha colocado recoge esta preocupación que esperamos cada uno de ustedes opine, discrepe o concuerde fundamentadamemente.
  1. El docente generador de nuevos cambios.
  2. Formación por competencias
  3. Nuevo rol del docente en la era de la cibercultura.
Inicio de la participación: 5 de setiembre
Fin de la participación: 12 de setiembre a las 4 pm.




NUEVO ROL DEL DOCENTE EN LA ERA DE LA CIBERCULTURA

Formación por Competencias

EL DOCENTE GENERADOR DE NUEVOS CAMBIOS

Sintesis de la participación del Tema Educación para el siglo XXI

Los alumnos de la asignatura Seminario de Educación Comparada han dejado sus opiniones fundamentadas y participación del tema que nos convoca; cada uno de ellos ha coincidido de una u otra manera, que es muy importante el rol que cumple el docente en la educación, así como, que siempre debe tenerse en cuenta en todo proceso de enseñanza - aprendizaje (E-A) los pilares de la educación.

Sintetizamos las participaciones:
  • Mayra Alejandra H.O.: entra en juego el rol del docente.
  • Renzo Cotrina: necesario una política educativa y presupuesto. Planteando la siguiente pregunta: ¿Cuántos educadores están dispuestos a ser educados?
  • Libertad: Se esta dejando de lado los valores; y el rol del docente.
  • Luis Canaval G: equidad en la educación; política educativa; enseñar el idioma quechua para involucrar a todos y todas.
  • Marita Guevara: Capacitación y rol del docente.
  • Marita Castillo: Nos encontramos en la sociedad de la información; dominio de habilidades, Planteando la pregunta: ¿Estamos preparados para responder a la demanda?; tener en cuenta los pilares de la educación.
  • Cindy Delgado: desarrollar habilidades.
  • Evi Cangalaya: Labor del docente = calidad. De ahí la pregunta ¿Estamos preoarados para este cambio?
  • María Bustios: docentes competentes con las nuevas tecnologías que implica elproceso de la E-A . Con la siguiente interrogante: ¿los profesores nos preocupamos por desarrollar en nuestros alumnos sus competencias? ¿ y nosotros?.
  • Carmen R: preparación adecuada y actualización.
  • Janeth Noemí: Construir una sociedad educativa en permanente aprendizaje dentro y fuera del sistema escolar.
  • Ingrid Jiménez: invertir en educación, capacitación a los profesores y que los padres de familia tomen conciencia que son parte de la educación de sus hijos.
Nota: No se olviden de colocar sus apellidos para el registro de la participación y la evaluación correspondiente. Este tema quedo cerrado.

Bien por los que lo hicieron.


martes, 9 de agosto de 2011

Los desafios de la Educación Popular

¿Cuáles son los desafíos que debe afrontar la educación popular en nuestros días? ¿Cómo actuar frente a la deshistorización que propone el neoliberalismo? ¿Qué significados tienen la “concientización”, crítica y autocrítica? El siguiente artículo nos da una mirada freireana.

En las líneas que siguen, expongo algunas inquietudes acerca de los desafíos que enfrenta la educación popular en la coyuntura en que vivimos. Son reflexiones que compartimos con Paulo Freire en sus últimos años de vida.

La deshistorización del tiempo
En la educación popular debemos aprender a colocar los conceptos en lenguaje plástico. Existe un principio sagrado: no se trata de que el pueblo entienda lo que hago, sino que “vea” lo que yo hago. Si no logramos transformar el concepto en metáfora, en imagen, seguiremos hablando un lenguaje ajeno y corremos el riesgo de llevar al pueblo a usar un lenguaje intelectualista. Un ejemplo de ello es el caso del carcelero que leía nuestras cartas en la prisión para censurarlas. Un día conversaba con nosotros y se quejaba de sus problemas sentimentales con su novia; al poco tiempo le pregunté cómo iban las cosas y me respondió: “Ay, hermano, el asunto está difícil, nos encontramos en un antagonismo”. Él había leído en nuestras cartas la palabra “antagonismo”, la encontró bonita y la incluyó en su lenguaje.

Otro principio de la educación popular es la necesidad de “tener un tendedero donde se puedan colgar los conceptos y analizar la realidad”. El tendedero es la percepción del tiempo como historia. Es un hecho que existen civilizaciones, tribus y grupos que no tienen la idea del tiempo como historia, como los antiguos griegos, para quienes el tiempo era cíclico.
La esencia del neoliberalismo es la “deshistorización del tiempo”. Cuando Fukuyama declaró “el fin de la historia”, no hizo sino expresar lo que el neoliberalismo quiere lograr: “hemos llegado a la plenitud del tiempo: el método neoliberal de producción capitalista, el mercado. Son pocos los escogidos y muchos los excluidos; y ya no tiene caso querer luchar por una sociedad alternativa”. Actualmente es difícil hablar de sociedad alternativa; de socialismo, ni pensarlo. Se ha creado una especie de pudor, un bloqueo emocional alrededor de este asunto.
La idea de que el tiempo es historia proviene de los persas, fue transmitida a los hebreos y acentuada por la tradición judaica. Es curioso que los tres grandes paradigmas de nuestra cultura sean judíos (Jesús, Marx y Freud) y que por lo tanto trabajaran con los conceptos tiempo e historia.

La perspectiva de Jesús es histórica. El Dios de Jesús es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob; el concepto principal de la prédica de Jesús, el Reino, es la culminación de un proceso histórico. Otro ejemplo es el relato del Génesis, donde la creación del mundo aparece marcada por la historicidad del tiempo desde antes de la aparición del ser humano. En el caso del marxismo este no se puede entender sin profundizar en los modos de producción anteriores al capitalista y sin comprender cómo sus contradicciones pueden llevar a los modos de producción socialista y comunista. El análisis marxista supone el rescate del tiempo como historia. En el caso de Freud, cuando alguien se somete al psicoanálisis el psicoanalista le pregunta sobre su pasado, su infancia, su niñez. Toda su psicología es un rescate de nuestra temporalidad cono individuos.
El neoliberalismo está destruyendo la perspectiva histórica, por eso corremos el riesgo de hacer educación popular descolgando la ropa sin tener un tendedero. Ese tendedero a nuestra espalda, el tiempo en cuanto historia, es fundamental para que otros puedan visualizar el proceso.

Esto sucede también en la dimensión micro de nuestras vidas. ¿Por qué actualmente las personas tienen dificultad en tener proyectos de vida? ¿Por qué los jóvenes llegan al término de la educación media y no tienen idea del curso superior que desean estudiar, la carrera que quieren seguir, el rumbo que quieren dar a sus vidas? Cada vez abandonan más tarde la casa de los padres porque pierden la dimensión histórica; todo es “aquí y ahora”.
Lo que más favorece la deshistorización es la televisión. Nuestra generación es la última generación literaria, porque la literatura es narrativa y la narrativa tiene un comienzo, un medio y un final. El libro induce a la historicidad mientras que la televisión promueve la circularidad. Acaba con la idea de pasado, presente y futuro; comienzo, medio y final. Pongamos cono ejemplo cuando Ayrton Senna, corredor de autos, murió en un accidente: en una misma toma lo vemos siendo enterrado, recibiendo un premio y dándose un baño de champaña. Esto genera en la mente de las nuevas generaciones la idea de circularidad, nunca la temporalidad, y mucho menos de historicidad. Lo que fue puede ser, lo que puede ser ya fue, lo que sucede ahora no podrá ser después.
La televisión constituye un desafío para la educación popular. Aunque todo el sistema escolar se basa en la lectura de libros en cierto modo resulta anacrónico, porque no es suficiente educar a las personas para leer textos: necesitan ser educados para ver la televisión. En Brasil, por ejemplo, el promedio diario de asistencia a la escuela de un alumno de educación media es de cuatro horas, mientras que frente al televisor es de cuatro horas y media. El promedio europeo es de ocho horas en la escuela y, como máximo, tres horas frente a un televisor. Se requiere educar para ver la televisión, de manera que las personas logren un distanciamiento y, a partir de él, una percepción crítica de los programas que observan.

La concientización
La educación popular, tal como fue desarrollada en la obra de Paulo Freire, se basaba en dos paradigmas: el del personalismo cristiano y el marxista. Los dos paradigmas acuñaron una expresión que actualmente ya no está tan de moda: “concientización”.
El paradigma de la concientización debe discutirse con más profundidad porque las personas, incluyéndonos a todos, no hacemos exactamente lo que consideramos verdadero ni lo que pensamos. Hacemos lo que queremos, y muchas veces queremos lo que no pensamos, o pensamos una cosa y hacemos otra. Esto no significa que corramos el riesgo de nunca acertar. El problema es que con mucha frecuencia formamos líderes “concientizados” que, sin embargo, en las instancias de poder, establecen relaciones opresivas y burguesas. Es muy difícil formar verdaderos líderes.
Paulo Freire enfatizaba las dificultades para “educar permanentemente al educando y al educador”. El educador se educa a partir del educando, pero puede o no dejarse reeducar. En general tendemos a no dejar que nos cuestionen. En la práctica de la educación popular, en nombre de una educación y una metodología liberadoras seguimos con prácticas “bancarias” y colonizadoras. Pensamos que vamos a cambiar la forma de pensar del educando en lugar de partir de él. Partir del educando es la única manera de partir de la experiencia del grupo.
Tenemos el vicio de ser direccionistas en nombre de la educación popular. La educación popular es como la gimnasia: si dejas de practicarla, engordas, te vuelves flojo; es la gimnasia del espíritu pedagógico, no puede detenerse.

Los nuevos paradigmas
La educación popular debe trabajar los nuevos paradigmas: la dimensión holística de la realidad; la dimensión ecológica; las relaciones de género, sexualidad, afectos y subjetividad; la relación de lo micro con lo macro.
“Dimensión holística”. Holos es una palabra griega que significa totalidad. Es necesario tener presente que el educando, así como el educador, es un ser en totalidad, en sus relaciones, en sus contradicciones, dotado de razón y emoción. Es un ser que tiene relaciones que rebasan el análisis político, cartesiano, explícito, conceptualmente correcto y definido. Esa red de relaciones debe ser tomada en cuenta en el proceso educativo. Existe un vínculo indestructible entre los seres humanos y la naturaleza, entre nosotros y el cosmos.
“Dimensión ecológica”. El aspecto ecológico es una navaja de dos filos. Existe la forma burguesa de enfrentarlo y la manera libertadora. El gran legado del líder seringueiro Chico Mendes consiste en entender que todo lo que acontece en la naturaleza influye en la vida humana, así como lo que ocurre en la vida humana influye en la naturaleza.
El reto es estudiar cómo se da la relación con la ecología. No se trata de defender a los delfines del golfo Pérsico o las ballenas de Alaska olvidando los niños del noreste de África. De hecho, el animal más amenazado por la extinción es el ser humano.

La bandera de la ecología es revolucionaria porque la ecología es como un avión: aunque haya primera clase, clase ejecutiva y clase turista, a la hora de caer no hay distinción, todos pueden morir. Comprenderlo así nos permitiría reformular también la idea de aliados políticos. En ocasiones limitamos el abanico de aliados por no sentir que hay demandas que exigen respeto a la vida tanto de las clases dominantes, como a la nuestra, como el medio ambiente, que afecta igualmente a ricos y a pobres. Podríamos movilizar a todo un sector de la sociedad que, por nuestros prejuicios, está siendo movilizado por nuestros enemigos de clase. Por prejuicios paradigmáticos dejamos a ciertos sectores importantes de la sociedad en manos de los que quieren perpetuar el sistema, y no de los que quieren cambiarlo. Esto es así porque no trabajamos la dimensión liberadora de los paradigmas.
“Subjetividad”. Actualmente en los procesos de educación popular ya se discuten aspectos subjetivos y de sexualidad, aunque no tanto como sería deseable. Está demostrado que a medida que se habla menos de determinados temas se cometen más errores. En las escuelas no se hablaba de sexo ni de política y en ellas se hicieron y se hacen muchas tonterías.
La discusión debe enfocarse hacia cuáles son los nuevos paradigmas de la educación popular, o bien, cómo desarrollar una metodología y una teoría de la educación popular incorporando el legado de Paulo Freire y haciéndolo avanzar. Este es un desafío que enfrentamos todos nosotros.
“Lo micro y lo macro”. El aspecto de lo personal y lo social, de lo micro y lo macro, de lo particular y lo general, de lo local y lo global, genera nuevos paradigmas sobre los que debemos pensar en el marco de la educación popular; de lo contrario se corre el riesgo de acertar en lo particular y seguir en otra dirección con respecto a lo general.

La crítica y la autocrítica
Otro de los desafíos de la educación popular es volver la crítica y la autocrítica una práctica fundamental, y esto nos lleva a afirmar que no se puede hablar de educación popular sin que haya transparencia en la actuación de los miembros del equipo. La educación popular exige escuchar a los educandos y al equipo sobre lo que piensan del educador, de su desempeño. Tendemos a pensar que todo está bien y vamos aplazando los problemas. Es ahí cuando las cosas se detienen.

La educación formal
Aunque no es posible adoptar en la escuela formal la metodología de la educación popular, sí es posible incluir en aquella algunas pedagogías de la educación popular, o crear una escuela con la metodología de la educación popular.
Esta imposibilidad es válida para otros espacios de la reproducción del sistema. En general son espacios positivos en sus objetivos inmediatos y, por lo tanto, necesarios, como los consejos tutelares, la atención a los niños, proyectos de salud, etcétera.
Como ya no tenemos una visión apocalíptica de la sociedad, no vamos a dejar de adoptar algunas iniciativas con la justificación de que “eso o aquello solo se podrá lograr en una nueva sociedad”. Hemos descubierto que lo nuevo se hace ahora, y a través de la acumulación de lo nuevo vamos acabando con lo viejo. A través de etapas y de nuevas iniciativas conseguiremos conquistar adhesiones, y así enfatizar las contradicciones y posibilitar, en el futuro, un cambio de la sociedad.
El problema de la escuela es ser esclava de una cronología curricular con la cual la educación popular es incompatible porque esta depende del tiempo de los educandos y no del tiempo del plan de estudios. El desafío está en conseguir inventar una escuela que no esté atada al control de instituciones gubernamentales.

Introducir otra dinámica en la escuela formal es posible pero no será fácil. Fernando Cardenal, ministro de Educación en la Nicaragua sandinista, tenía una propuesta de reforma educativa interesante que no se logró debido a la agresión de EE.UU. Su propuesta acababa con el plan de estudios, rompía la coincidencia entre el avance escolar y la cronología anual de manera que un campesino podría cursar el sexto grado en seis meses o en seis años, dependiendo de “su tiempo”. La propuesta rebasaba el criterio de vencedores y de vencidos. Nadie era obligado a realizar exámenes a fin de año para pasar al siguiente nivel.
Existe una serie de innovaciones pedagógicas, pero son solo una gota de agua en el océano de un sistema escolar preso del plan de estudios y de la tradición. En Kenia, África, existe una experiencia educativa que procura adecuar el pensamiento con la acción. Aunque no pretende ser educación popular es un paso con respecto al cual nuestra educación está a muchos años luz. Uno de los requisitos de esta escuela es que cada alumno pase una semana del año conviviendo con trabajadores para permitirles entender cómo se articula la ciudad desde abajo. Algunos salen de madrugada con los barrenderos para recoger la basura, otros permanecen una semana como auxiliares de enfermería en un hospital público, etcétera.
En la escuela brasileña las personas pasan más de 20 años en los escritorios escolares, salen con un certificado, pero no saben cocinar, coser, planchar ropa, cuidar la casa, arreglar un aparato electrodoméstico, no entienden de mecánica, de automóviles o de carpintería. Nunca debaten aspectos como pérdida, ruptura, afectos, sexualidad, muerte, dolor, espiritualidad. Nuestra escuela no trabaja temas fundamentales.

Los excluidos
Cada vez un número mayor de sectores populares se enfrenta a su supervivencia inmediata, y cuando una persona se encuentra en esa situación no tiene tiempo ni condiciones psicológicas para participar en reuniones, entrenamientos o encuentros.
Este es un factor que complica nuestro trabajo. No sirve trabajar con personas que se encuentran en la miseria. Nadie logra movilizar a una persona que está preocupada por la comida de cada día. Es importante buscar sectores en los cuales, estratégicamente, se compensa la inversión de nuestro trabajo. Esto no significa que vayamos a dejar de trabajar con los que viven en las calles, como los que se alojan debajo de un puente o con un niño con SIDA. Sin embargo, debemos tener claridad, dentro de un proceso social más amplio, acerca de dónde invertir en la formación de nuevos líderes populares.
El trabajo de base consiste actualmente en lograr atraer a los sectores excluidos y proporcionarles un mínimo de organización para, a partir de esa organización, posibilitar la movilización. Contar con un trabajo de base debería constituir un criterio para todo educador.

Los afectos
En nuestros días el aspecto de los afectos se está discutiendo más. Los líderes formados mediante la educación popular están mostrando, con su práctica, cómo lo afectivo influye en el desempeño político. Cuando no eran líderes, no tenían responsabilidad pública, podían vivir sus problemas afectivos porque ello afectaba, cuando más, a la familia. Ahora afecta estructuras e instituciones.
Discutir el asunto del amor, en su dimensión personal y social, es romper un tabú, significa colocar al amor cono la condición para vivir en una sociedad donde las personas son diferentes sin ser necesariamente contrarias. Queremos crear una sociedad amorosa.

Recomendaciones para la acción

1. Hacer educación popular implica tener siempre como referencia el tiempo como historia. Esto es lo que nos permite analizar los procesos educativos y hacerlos visibles para otros. Siendo la televisión un elemento clave en la destrucción de la perspectiva histórica es necesario promover una educación para ver la televisión, que le permita a las personas el distanciamiento necesario para ser críticos frente a los programas que observan.
2. La educación popular requiere que el educador se cuestione, se eduque permanentemente en el diálogo con los educandos. Partir del educando es la única manera de partir de la experiencia del grupo, de lo contrario tendremos una educación popular conceptualmente liberadora, pero colonizadora en la práctica.
3. Debemos enfocar la discusión acerca de los nuevos paradigmas de la educación popular, rescatando su dimensión libertadora, para desarrollar una metodología que incorpore el legado de Paulo Freire y lo haga avanzar.
4. Aunque no es posible adoptar en la escuela formal la metodología de la educación popular, sí es posible incluir, en aquella, algunas pedagogías de la educación popular o crear una escuela con la metodología de la educación popular. Lo nuevo se hace ahora, y a través de la acumulación de lo nuevo vamos acabando con lo viejo. A través de etapas y de nuevas iniciativas conseguiremos conquistar adhesiones para posibilitar, en el futuro, un cambio de la sociedad.
5. La dinámica de la educación popular busca el cambio social y, por lo tanto, debe saber invertir en los sectores donde haya personas que tengan el potencial de multiplicadores. Ellos, a su vez, ayudarán a la formación de los que trabajan directamente con sectores excluidos.


Autor Frei Betto
Fuente: rebelion.org
Traducción: Dora Benveniste Levy